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20.3.16

LAS TURBAS, UNA PROCESIÓN PECULIAR EN CUENCA

Como conmemoración del cuarto centenario de su primera salida procesional, la ONCE editó el cupón que hoy ocupa esta entrada. Hablamos del popular desfile Camino del Calvario, de la capital conquense, ostentadora de una de las Semanas Santas más reconocidas de España, al estar declarada de Interés Turístico Internacional, siendo esta su procesión más conocida, llamada por los propios hermanos con el nombre de Las Turbas.
El origen de este sobrenombre se debe al significado real de esta palabra: muchedumbre de gente confusa y desordenada (según la RAE), y es que es precisamente esa multitud la que la caracteriza, pues en su itinerario, las imágenes de esta procesión son acompañadas por una aglomeración de personas integrantes de diferentes hermandades (llamados turbos), que, además de vestir según dictan las reglas de cada hermandad, portan clarines y tambores. Los primeros, difíciles de hacer sonar, emiten un sonido desafinado denominado clariná. Los tambores poseen un sonido ronco y no redoblan nunca. El sonido producido por las baquetas de los tambores se denomina palillá. Miles de golpes de tambor simultáneos se alternan con palillás, entremezclándose de manera estruendosa con las clarinás (ver vídeo).


Nada hay confirmado sobre el origen de Las Turbas, aunque hay quien asegura que existe una estrecha relación con las fiestas celebradas a lo largo de la Cordillera Ibérica con motivo de la llegada de la primera luna de la primavera, habiéndose asaptado a ritos religiosos y dando lugar a procesiones y tamborradas, como las celebradas en localidades de ls provincias de Albacete o Teruel.


La procesión en sí está encabezada por millares de nazarenos que componen las turbas, seguidos por las hermandades  de N. Padre Jesús Nazarenos del Salvador, S. Juan Evangelista y  Ntra. Sra. de la Soledad de San Agustín. En ella procesionan cinco pasos en total pertenecientes a tres hermandades distintas, siendo el de Ntro. Padre Jesús del Salvador (o Jesús de las Seis), Jesús y la Verónica (La Caída), San Juan Evangelista, el Encuentro de Jesús con María, y Ntra. Sra. de la Soledad.
La salida se produce sobre las 5:30 de la madrugada del Viernes Santo, si bien, desde antes se van congregando los turbos en los aledaños de la iglesia de El Salvador (ver imagen) haciendo sonar los instrumentos. 


La procesión desciende hasta la Puerta de Valencia, aunque es en la Cuesta de ls Herreros donde tiene lugar un acto relacionado con una tradición recuperada en la década de los 90 del siglo XX: el canto del motete (composición polifónica creada para ser tocada en las iglesias y de texto bíblico) "Oh Soledad", a la virgen de la Soledad de San Agustín junto a la única fragua existente en el recorrido de la procesión, la cual se enciende para la ocasión y se hacen sonar martillos golpeándolos con un yunque para dar calor a la Madre y que no pase frío, tradición proveniente del hecho de que la Hdad. de Ntra. Sra. de la Soledad acogiera al gremio de herreros y cerrajeros desde su constitución.


Ya por la mañana se vuelve a ascender al casco histórico de la ciudad hasta su plaza mayor, donde se efectúa un descanso. En este lugar se suele bailar el paso de San Juan Evangelista. Posteriormente se produce el canto del Miserere desde la escalinata de San Felipe Neri, en un momento en el que se produce un absoluto silencio en señal de respeto.

Como colofón, el desfile vuelve a su sede sobre mediodía. En un último esfuerzo, los participantes vuelven a tocar los clarines y tambores, durante un nuevo baile de San Juan Evangelista, tras lo cual se vuelve a producir un silencio durante el encuentro de El Encuentro y La Soledad.


Entrada dedicada a mi amigo Pedro Villaescusa

17.11.15

LA ENDIABLADA (ALMONACID DEL MARQUESADO, CUENCA)

Entre las geniales colecciones de 1997, tenemos la de Fiestas Populares españolas. Estos cupones son un reflejo exquisito de la, a veces desconocida, amalgama de eventos -sobre todo de índole rural y origen lejano en el tiempo- de nuestro país.
El cupón del 29 de abril de 1997 se dedicó a la celebración que hace famosa a la localidad conquense de Almonacid del Marquesado: La Endiablada, declarada de Interés Turístico Nacional, conmemorativa de las onomásticas de la Virgen Candelaria y San Blas (1, 2 y 3 de febrero), en los que unos 130 "diablos" ataviados de trajes de colores vivos, gorros decorados con flores -llamados "tocados", cetro ("porra") y lo que los hace más peculiares, unos cencerros de grandes dimensiones colgados a la espalda, recorren las calles de la localidad y sacan a los santos en procesión, a los que les dedican grandes saltos y curiosas danzas. Todos estos elementos aparecen figurados en el propio cupón.


El origen de la Endiablada se remonta a tiempos muy pretéritos. Según la Biblia, la necesidad de presentar a Jesús, siendo niño, en el templo, causó a María vergüenza, y es aquí donde encuentran su lugar los diablos, que con el ruido que provocan sus cencerros y su extraña vestimenta, atraerían la atención del público, salvando a la Virgen de las miradas de los demás.
Por otro lado, se habla de una explicación menos ligado al evangelio: unos pastores encontraron la imagen de San Blas enterrada en un paraje cercano a Almonacid, surgiendo una disputa con la localidad vecina: Puebla de Almenara, que el santo resolvió a favor de Almonacid. La alegría de los pastores por este hecho se plasmó en el sonar de los cencerros de sus ganados, que colgaron a sus espaldas. Para lavar la cara del santo (véase en el vídeo que esta tradición sigue en pie), utilizaron aguardiente, única bebida que tenían a mano.

Momento de la salida de la Virgen de la Candelaria. Almonacid del Marquesado.
Vídeo resumen de La Endiablada 2014