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30.7.17

LA ZANFONA, DEL MEDIEVO AL CUPÓN

Zanfoña en Galicia, gaita de rabil en la cordillera cantábrica, zanfonía en Asturias, gaita de pobre en Zamora, vigüela en Palencia, viola de roda en Valencia, zarrabete en Euskadi... pero zanfona en todas, es un instrumento musical de diversas variantes (de ahí sus diferentes nombres) y muy extendida en la música popular de media Europa desde la Edad Media.

Zanfona. Grabado antiguo.
Es muy similar a un violín en cuanto a que produce el sonido mediante la fricción de cuerdas. Para ello cuenta con una rueda situada en la caja de resonancia que gira gracias a un manillar externo.
Unas teclas que han de presionarse como las de un teclado forman también parte de su hechura.

La zanfona tiene, por lo general, dos o tres cuerdas y otros tantos bordones (cuerdas gruesas que reproducen los sonidos más graves). Las actuales pueden llegar a tener 23, agrupadas en cuatro categorías: melódicas, bordones, rítmicas y simpáticas. Forman parte de la música popular especialmente en España -utilizada por grupos como Càirdean o Luar na Lubre-, Francia (ambas con tradición celta) y Hungría.

Su historia se remonta ocho siglos atrás, siendo utilizada sobre todo en la música eclesiástica y profana medieval. Por entonces requería dos intérpretes, y recibía el nombre de organistrum, vielle à roue (viola de rueda) o symohonia, pero no se conoce su autoría ni origen. Como nota curiosa, se menciona en El Libro del Buen Amor del Arcipreste de Hita: panderos, zamponnas, alboques, caramillo fecho de cana uera, cítola, atambores, guitarra, corpudo laúd, rebé gritador, trompas, annafiles, etc.
Posteriormente pasó a manos de trovadores, juglares y mendigos, siendo su época dorada el siglo XVII, cuando se hizo muy popular en la corte francesa de Luis XV. En la actualidad se utiliza en la música folclórica denominada celta, gracias al impulso dado por los músicos más reconocidos de este género.

La ONCE vendió su cupón del 11 de junio de 1987 con una zanfona como ilustración, enmarcada en la serie Instrumentos Musicales, bella colección que ocupó la primavera y el verano de aquel año.

Amancio Prada a la zanfona.

Zanfona acompañado de whistle y otros instrumentos celtas en el grupo Càirdean (Córdoba, 2016)

4.6.17

¿DE DÓNDE SALIERON AQUELLAS IMÁGENES? CUPONES CON MENSAJE: LOS OFICIOS

Una de las cosas que todo coleccionista se pregunta es de dónde se obtienen las imágenes que se representan en el cupón. Quizás, hoy en día es mucho más fácil imaginárselo; las opciones de edición e impresión son numerosas, existen programas informáticos que facilitan mucho esta labor, así como cámaras fotográficas, etc. (mención aparte merece la pregunta de quién se encarga de estas cosas en la ONCE). Posiblemente, durante los primeros años de cupones coleccionables (como yo los llamo) -hablamos de la segunda mitad de la década de los 80-, en tiempos en los que ni siquiera existía eso que llaman "derechos de autor", la elección de una imagen era cosa más sencilla.

De entre los cupones editados -y que son muchos- los que más me han hecho preguntarme estas cosas son los de 1987 y 1988. Me refiero a aquellos en los que aparecía una letra y un dibujo (estilo grabado), en ocasiones bastante extraño.
Aquellos cupones llevaban consigo un mensaje que a todos suena: LA ILUSIÓN DE TODOS LOS DÍAS, o, en algún caso, su variante LA ILUSIÓN DE CADA DÍA, eslogan aún vigente treinta años después, que, aunque siempre ha sido más común en el reverso del cupón, en aquella época podía leerse, si se unían todos los cupones precisos y en el mismo orden en el que iban saliendo a la venta, en el anverso.

Eslogan LA ILUSIÓN DE TODOS LOS DÍAS (16 de diciembre '87 - 26 de enero '88). Imagen de Manu García (El Museo del Cupón)

Aquellas imágenes, que ocupaban la mayor parte del anverso del cupón junto a una letra que quedaba en la esquina inferior izquierda, fueron obtenidas de unas aleluyas creadas nada menos que en 1873 con técnica xilográfica, consistente en grabar imágenes en una plancha de madera, y que hoy forman parte del Museo de la Fundación Joaquín Díaz de la localidad de Urueña (Valladolid), si bien vieron la luz en Madrid, en la imprenta conocida como "Taller de Marés y Compañía", ubicada entonces en la calle Juanelo, nº 19, en pleno centro de la capital.

Entendemos por "aleluya", al pliego de papel impreso por una cara que contiene un conjunto de  viñetas (generalmente 48) en cuyo pie suelen aparecer unos versos que aluden a la escena representada. (...) Constituyen primitivas formas de lectura con imágenes, directamente emparentadas con los pliegos de cordel y destinadas a un público infantil o iletrado.  -Definición de la propia Fundación-.
A los gritos de "¡Aleluyas, aleluyas finas, que pasa la procesión!" o "¡Aleluyas finas, aleluyas, que va a pasar Dios"! anunciaban en el siglo XIX y XX los vendedores ambulantes estos papeles en donde se contaban historias del tema más diverso para ser recitadas, leídas o escuchadas por el pueblo llano.
También servían para ser recortadas en pequeños pedazos de papel y arrojadas sobre carrera que iba a hacer alguna procesión o sobre el público que estaba en el templo el sábado santo cuando, después de haberse omitido la palabra durante toda la Cuaresma, se gritaba "¡Aleluya".

A pesar de la popularidad alcanzada por las aleluyas (precursoras del moderno cómic), tuvo muchos detractores, que culpaban de su antipatía hacia ellas a las estrofas y dibujos, a veces vulgares, que representaban.

Aleluyas de las que se extrajeron las imágenes del cupón (1987-1988)

En la imagen anterior se pueden observar las aleluyas publicadas en el cupón. De entre todas, cabe destacar la del 17 de diciembre de 1987, que representa precisamente a un vendedor decimonónico de "aleluyas". Yo, particularmente, sigo preguntándome qué significa "I... Rábanos", u "Omono" (que en la aleluya aparece como "Xinno Omono".




La Fundación Joaquín Díaz, la encargada de custodiar estas joyas, abarca varios museos (de entre los que destaca el de Instrumentos Musicales, y su biblioteca, en la que se guarda una inmensa colección de aleluyas. Su propulsor, Joaquín Díaz, zamorano afincado en Valladolid, comenzó a dedicarse al estudio y divulgación de diversos aspectos de tradición oral: romances, canciones, cuentos, expresiones populares... y ha publicado centenares de artículos, ensayos y libros, grabado más de sesenta discos y hasta dirigido a numerosos grupos de música tradicional.

Joaquí Díaz en la biblioteca en la que se guardan las aleluyas originales

2.4.16

ANTONIO VICENTE MOSQUETE, 1er PRESIDENTE DEL CONSEJO GRAL. DE LA ONCE


Nacido en La Horcajada (Avila), a los seis años ingresa en el colegio de la ONCE en Pontevedra. Allí, jugando al fútbol, perdió el resto de visión que le quedaba. A los once años, pasó a Madrid, al colegio que hoy lleva su nombre, para hacer el Bachiller, que luego terminaría en el Instituto Cer­vantes. Cursa después la licenciatura de Filosofía en la Universidad Complu­tense, al tiempo que estudia idiomas y trabaja como profesor de inglés de la ONCE, lo que le permite un contacto permanente con las nuevas generaciones, con las que siempre sintonizará de forma especial. Concluida la carrera, pre­para oposiciones para titulado superior del Serem (hoy Inserso) y obtiene el número uno de su promoción.

El paisaje en el que enraíza su actividad socio-política es muy diverso: el aso­ciacionismo de los universitarios ciegos, la sintonía con el mundo de las mi­nusvalías, la inquietud política de aquel momento de cambio en nuestro país… Circunstancias todas que confluyen en dos líneas básicas que orientarán su trayectoria: su compromiso radical con la realidad de los ciegos y de los dis­capacitados en general, y su lucha por la transformación social desde una con­cepción progresista.

A la luz de esos propósitos, Antonio participa activamente en el movimiento de pro­fesores de la ONCE, que será pionero en las reivindicaciones democráticas den­tro de la entidad; y promueve la edición de revistas sonoras, casi siempre clan­destinas y escasas de medios, que ayudarán también a crear un clima de cambio.

A finales de los 70, se van aglutinando los sectores críticos de vendedores, empleados y profesores, así como de estudiantes y profesionales integrados. Fracasado, por su indisimulado continuismo, el sistema de compromisarios propuesto por la Jefa­tura de la ONCE, es la vía sindical la que sirve como soporte para configurar una representación colectiva que pudiera dialogar con la Administración.

Cuando, en mayo de 1980, se pone en marcha la mesa para la democratización de la ONCE, Antonio -desde la presidencia de APEO, sindicato que agrupa al profesorado más activo- juega un papel decisivo en la negociación del Decre­to 1.041/81, que desbloquea la situación política de la institución mediante la convocatoria de elecciones.

Para concurrir a estas primeras elecciones (celebradas el 19 de enero de 1982) se constituye la Candidatura de Unidad para el Cambio (CUC), encabeza­da por Antonio. Su prestigio personal y su indiscutible capacidad de lide­razgo resulta determinante para que los tres grupos progresistas del primer Consejo General le elijan presidente (abril de 1982). Desde la Presidencia, alcanza acuerdos institucionales con el grupo conservador (enero de 1983) y conforma un pacto del que nacerá, en enero de 1985, Unidad Progresista (UP), grupo al frente del cual logrará la mayoría absoluta en las elecciones de abril de 1986.

Entre tanto, negociará duramente con las administraciones de UCD y PSOE, a fin de garantizar un status razonable para el futuro de la ONCE. Y, sobre todo, promoverá una renovación interna imparable: reformas del Cupón del 84 y del 85, que suponen una expansión económica definitiva para la insti­tución; nueva política educativa, con la apuesta por la integración escolar; nueva estructura orgánica para la modernización de la gestión; definición jurídico-laboral del personal de la ONCE, con la firma de los tres primeros convenios colectivos; integración de 1.200 minusválidos físicos en la venta del Cupón; impulso de una nueva política de servicios para afiliados, con la creación de una red técnica de cobertura estatal; creación del Fondo de Coo­peración con Iberoamérica y apoyo al nacimiento de la Unión Latino-Ame­ricana de Ciegos (ULAC)…

Poco antes de su muerte, el 3 de junio de 1987, deja encauzada la salida al pro­blema de Prodiecu, en un acuerdo con el Gobierno a punto de cerrarse aquella misma fecha, y perfilada la fórmula del Cuponazo, como alternativa comercial a la nueva situación planteada.

Algunos le han calificado como “filósofo, poeta o humorista”, quizá con razón. En cualquier caso, todos quienes le conocimos le guardamos el más entrañable recuerdo por su honestidad hasta el exceso, por su humanidad cálida y tole­rante, y por su inteligencia incisiva y clarividente, rasgos que le convirtieron en el factor de equilibrio y en el líder natural de la nueva ONCE.

   

El diario El País relató de la siguiente forma la noticia de su muerte:

El presidente de la Organización Nacional de Ciegos (ONCE), Antonio Vicente Mosquete, de 35 años de edad, falleció ayer a consecuencia de las lesiones que se produjo al caerse el lunes por el hueco del ascensor de su casa. Desde 1982, Vicente Mosquete transformó una organización de caridad en una de las primeras empresas del país.
El estado de Antonio Vicente Mosquete había empeorado a mediodía de ayer, dos días después del accidente en su casa madrileña de la calle del Castillo.A primeras horas de la tarde la situación era de encefalograma plano y su estado irreversible; pocas horas después fallecía en el hospital universitario de San Carlos, donde se hallaba internado.
Anoche se iba a proceder a la extracción de órganos al fallecido, según sus deseos. Esta mañana se realizará la autopsia del cadáver y a mediodía se instalará la capilla ardiente en el Consejo General de la Once, en la calle Ortega y Gasset, 18, que permanecerá abierta hasta el viernes. Los restos mortales de Antonio Vicente serán incinerados.
El accidente se produjo a las tres de la tarde del lunes. El presidente de la ONCE llegó a su portal y llamó al ascensor para subir hasta la cuarta planta, en donde reside con su esposa -también invidente- y sus dos hijos.
Antonio Vicente abrió la puerta del ascensor y la caja no estaba allí, por lo que se cayó al fondo del hueco de la instalación, desde unos cinco metros de altura, produciéndose un grave traumatismo craneoencefálico. Cuando fue auxiliado ya se encontraba inconsciente.
El ascensor fue instalado hace 19 años por la empresa Talleres Mecánicos Gamur, pero no se encargaba de su mantenimiento, ya que la comunidad prescindió de sus servicios.
La policía de la comisaría de Chamberí, que instruye diligencias ha puesto las declaraciones de los testigos a disposición del juez, quien debe determinar si son necesarios los informes periciales y si la empresa de mantenimiento de los ascensores tiene alguna responsabilidad. Por el momento, la policía no ha apreciado indicios de que el accidente hubiera sido provocado.

Una máquina de dinero

El presidente Antonio Vicente Mosquete, junto con su director general Miguel Durán, revolucionaron la ONCE desde las primeras elecciones de este organismo, en 1982.Desde que en 1984 comenzó el sorteo nacional la venta de cupones aumentó un 300%. El crecimiento es tan importante que la Administración puso freno a su presupuesto. La ONCE no puede mover más de 158.000 millones de pesetas (50% para premios y 34% para sueldos e impuestos).
La organización tiene 19.000 empleados, de los que 15.500 son vendedores y el resto se dedica a trabajos de la organización. Desde 1984 ha creado 5.000 empleos y ha abierto la institución a miles de minusválidos.
Desde el espectacular aumento del sorteo de los ciegos, los vendedores de cupones descansan los fines de semana y tienen un convenio que les garantiza un sueldo mínimo de 70.000 pesetas, aunque no es extraño que ganen más de 200.000 pesetas.

En 2012 tuvo lugar la presentación de la biografía de Antonio Vicente Mosquete, publicado por la Editorial Popular y realizada por el periodista Luis Zaragoza Fernández, doctor en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid


Visita la web oficial de Antonio Vicente Mosquete

Entrada dedicada a mi amigo Manu García

12.1.16

¡QUE NO CUNDA EL PÁNICO! EL DIOS PAN SE APODERA DE UN CUPÓN


Una de las colecciones -al menos para mí- más extrañas que ha publicado la ONCE es la que trata la mitología griega, colección de solo 20 cupones (22 de marzo-22 de abril de 1999).
Se trata de una serie de bosquejos monocolor que reproduce la imagen que los antiguos griegos daban a sus propios dioses.
De todos ellos, mi favorito -siempre visto desde la perspectiva de un niño- era sin duda el del dios Pan, el dios del campo, de los pastores y rebaños, equivalente al dios Fauno de la mitología romana. Dios de la fertilidad y la sexualidad masculina, que se dedicaba, el muy pillo, a perseguir por los bosques los favores de las ninfas y muchachas. De hecho, se decía que vivía con una especie de harén de ninfas en una gruta del Parnaso, conocida en Grecia como Coriciana. También se le atribuían, parece ser, ciertos dones proféticos, cazadores, curanderos y músicos.

Este último don, el de la música, es el que me resulta más curioso en este caso, ya que este dios otorgó nombre a una de las familias de flautas más reconocibles, sobre todo, en Sudámerica: la flauta de pan, hecha de cañas, entre las que se halla las típicas zampoñas andinas o las flautas Siku, reproducida por la ONCE allá por 1987 (véase la imagen):



Por supuesto, el dios Pan, además de un bastón de pastor, siempre llevaba consigo una de estas flautas, conocidas en Grecia como siringa.
Le agradaban las fuentes y las sombras (de ahí que su lugar favorito fueran los bosques y las cuevas), no solo por el fresco que estas podían proporcionarle, sino también porque en ellos pordía esconderse para espiar a las ninfas sin ser visto.
Pan era especialmente irascible si se le molestaba durante sus siestas. Los habitantes de Arcadia tenían la creencia de que, cuando una persona dormía la siesta, no se le debí despertas bajo ningún concepto, ya que así se interrumpía el sueño del dios Pan.
Este curioso ser con cuerpo de humano y cabeza y patas de carnero le ha dado también una palabra al diccionario de nuestra lengua, pues, ni más ni menos, de él procede la palabra pánico, que, en principio, hacía referencia al miedo que producía la morada del dios Pan (la palabra en cuestión se escribía así Πανικός "Panikós": PAN + IKÓS). La terminación IKÓS significaba "hogar", es decir, el hogar de Pan. Posteriormente, esta palabra hacía referencia al remor masivo que sufrían las manadas y los rebaños ante la caída de rayos, definición que ha variado -aunque solo una pizca- con el paso del tiempo, llegando al día de hoy, que hace referencia a cualquier tipo de miedo extremo.

11.12.15

SONIDOS DE LA INDIA EN EL CUPÓN

Quizás, el nombre de sitar no es de los más comunes en el mundo de la música en nuesto país. Al escuchar su sonido, nos damos cuenta que nos resulta familiar, y enseguida lo relacionamos con la India, algo que no es infundado, ya que, aunque su origen está en la antigua Persia, es precisamente en ese país donde se ha hecho más popular.

Es un complejo instrumento de cuerda, similar en aspecto al laúd o el banjo, aunque con un sonido metalizado mucho más versátil y delicado. Es muy apropiado para servir una interpretación virtuosa.
Es una gozada ver al instrumentista tocar sus 6 o 7 cuerdas con púas (no se toca directamente con los dedos, aunque podría ser posible). Hizo las delicias de famosísimos músicos internacionales, tales como Aerosmith o los mismísimos Beatles (ver vídeo al final de la entrada), que dedicaron parte de su tiempo en aprender a tocarlo e introducirlo en varios de sus discos.

Últimamente no es fácil encontrar un cupón de la ONCE dedicado a asuntos o materias del extranjero, pero esto no ocurría en las primeras colecciones (década de los 80 y 90), en los que las temáticas se asomaban bastante más allá de las fronteras españolas. El 13 de julio de 1987, en la colección Instrumentos musicales, en su apartado Instrumentos folklóricos, el cupón mostraba en su anverso uno de estos curiosos instrumentos. El cupón en cuestión lo conseguí de mano de la familia madrileña Luzón. A continuación, dejo un vídeo de un sitarista en Santiago de Compostela, al que tuve la suerte de ver personalmente hace un par de años. No tiene desperdicio.


George Harrison (Beatles) tocando el sitar en India

Virtuoso del Sitar en Santiago de Compostela